Material usado

En muchas ocasiones he oído a la gente comentar lo caro que es comprar un equipo de percusión para una banda, y en verdad es así, puesto que una caja puede andar sobre los 850€, dos timbales sobre 400€, mas el bombo otros 500€, si a todo esto le sumamos arneses para transportar los instrumentos, y las baquetas o mazas para tocar, y ya puestos las fundas para que no se estropeen en el traslado en coche, y algún parche de repuesto…. Las cifras acaban siendo astronómicas, sobre manera si hablamos de bandas con poca vida, o con pocas actuaciones remuneradas.

Dada la situación muchas veces es mas ventajoso, económicamente hablando, encontrar una banda cerca de nuestra zona que tenga algunos tambores viejos, y conseguir que nos los cedan o nos los vendan por un justo precio. Y a continuación, emprender la no siempre fácil, pero si divertida labor de restaurar la percusión. No vamos a obtener el mismo sonido que de un equipo de percusión nuevo, y seguramente no vamos a poder presumir tanto como con unos tambores relucientes, pero, como solución de ultima hora y para poder empezar a funcionar y generar dinero, y con ese dinero en un futuro poder comprar instrumento nuevos, pues es una gran opción.

Lamentablemente no mucha gente esta por esta labor en Asturies, y seria una buena forma de abrir el mercado de segunda mano, facilitando a las bandas punteras la financiación de percusión nueva mas a menudo, y el disfrute de bandas no tan punteras o potentes económicamente hablando de percusiones en buenas condiciones a unos precios asumibles para su situación.

Personalmente, recientemente me encontré ante la labor de restaurar unas cajas para unos amigos de una nueva banda y he de decir que se me planteo como un reto conseguir plantarme ante un tambor retirado y sin usar, probablemente maltratado porque se ve como “basura”, y conseguir sacar un sonido decente y de esta manera ahorrar unos duros a unos amigos y obtener una satisfacción personal que me alegro el día.

Por eso mismo yo recomendaría no ver nunca un instrumento viejo como una basura y guardarlo siempre con cariño, puesto que nunca sabes si vas a tener que volver a usarlo, o si alguien le puede encontrar una utilidad. Pagada o sin pagar, en esta vida, no todo es el dinero.

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