Breve historia del tambor -I

Conocido por ser uno de los primeros instrumentos musicales desde el principio de los tiempos cuando a un troglodita le dio por golpear un tronco hueco con un palo, el tambor tiene un innegable sitio en la historia. Hoy en día existen infinidad de tambores, de diferentes formas, tamaños, materiales y utilidades.
Durante siglos, los tambores se usaron en el campo de batalla, y uno de esos tambores de guerra, la caja, es la que particularmente nos interesa en esta entrada y sucesivas referidas a este tema. En particular nos vamos a centrar en el uso de esos tambores, especialmente cuando se tocan como acompañamiento para otros instrumentos, como por ejemplo la gaita, y mas específicamente en bandas militares, y bandas de desfile Escocesas e Irlandesas, además de en la música Asturiana.
Con el casco de bronce o de madera con sistema tensor de cuerda, históricamente se usaba para amplificar las ordenes de batalla, castigo o incluso ejecución. Es en este terreno militar donde los tambores se utilizan por primera vez para acompañar a la gaita. Se comenta que fue en la batalla de Waterloo, donde al escuchar el sonido de las gaitas de un regimiento de las Highlands, tamboriteros del Regimiento de Cheshire empezaron a marcar el ritmo de la marcha. Si este comentario es cierto, podemos datar en esta fecha el nacimiento de las bandas de gaitas modernas.

Este tipo de tambores son los que se usan actualmente en el acompañamiento de la gaita asturiana, en su formación típica de pareja de gaita y tambor. Se usan estos tambores porque se adoptaron tras la invasión napoleónica allá por el año 1808, de ahí que su color característico sea el rojo y el azul, colores característicos de la bandera francesa. Sus medidas son bastante dispares dependiendo del fabricante, pudiendo haber variaciones tanto en el alto como en el diámetro; ha mantenido su aspecto exterior, si bien a día de hoy se pueden observar tambores con diferentes tonalidades de madera, mas asociado a la estética del tamboril gallego. Y por supuesto se mantiene la base del tambor, un cilindro hueco de madera de castaño por lo general, con dos parches de piel de cabra en sus extremos, batidor el parche superior de mas grosor y bordonero el inferior mas delgado, y bordones de tripa de cerdo con dos aros de madera de avellano en las mas de las ocasiones, y con un sistema de tensión de cuerda de cáñamo, con un numero variable de tensores de cuero.

Este tipo de tambores fueron los que usaban todas las bandas de gaitas hasta aproximadamente 1930, tambores de cuerda, llamados así porque para tensarse se bajan los apretones de cuero que hay en la cuerda de manera que se acorta el recorrido de esta y provoca que los dos aros se aproximen inapreciablemente al ojo, pero provocando la tensión de los dos parches por igual. Había modelos con casco de de bronce, pero la mayoría contaban con un casco de madera, como describí anteriormente, y los bordones eran entre ocho y doce pegados al parche inferior o bordonero llamado así por esta razón.
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